El silencio que aturde: Guillermo Francos reapareció y dejó un mensaje cifrado sobre Santiago Caputo
El Jefe de Gabinete rompió el perfil bajo pero evitó respaldar al estratega presidencial. "El silencio dice más que mil palabras", analizan en los pasillos de Balcarce 50 ante una interna que parece no tener retorno.
Por Redacción Los Reporteros
En medio de una atmósfera de máxima tensión en el círculo íntimo de Javier Milei, la reaparición pública de Guillermo Francos no pasó inadvertida. El Jefe de Gabinete, conocido por su rol de "puente" con la casta política y los gobernadores, eligió cuidadosamente sus palabras —y sus omisiones— al ser consultado por la figura de Santiago Caputo, el asesor estrella del Presidente.
La frase que recorre los despachos oficiales es contundente: el silencio de Francos sobre Caputo fue ensordecedor. Lejos de las desmentidas habituales sobre roces internos, el funcionario optó por una distancia gélida que alimenta los rumores de una fractura expuesta en la cúpula del poder.
El origen del conflicto
La disputa entre el "ala política" (encabezada por Francos) y el "ala de hierro" (Caputo y el círculo de comunicación) se habría profundizado tras las recientes decisiones estratégicas que dejaron al Jefe de Gabinete en una posición incómoda frente al Congreso.
Fuentes cercanas a la Jefatura de Gabinete sugieren que Francos siente que el avance del asesor en áreas operativas del Gobierno obstaculiza la gestión y los acuerdos legislativos. Ante la consulta directa sobre su relación actual con Caputo, Francos evitó cualquier elogio, limitándose a hablar de la gestión presidencial, un gesto que en el código político significa una sola cosa: la tregua se terminó.
¿Un gabinete en revisión?
Esta reaparición de Francos ocurre en un momento crítico, donde la gestión busca oxígeno frente a la opinión pública. Mientras el Jefe de Gabinete intenta mantener la institucionalidad, el entorno de Caputo refuerza la narrativa de "intransigencia" que choca con el estilo negociador de Francos.
Por ahora, el Presidente mantiene a ambos en sus puestos, pero el lenguaje corporal y las respuestas esquivas de Francos este sábado dejan claro que el equilibrio en la Casa Rosada es, cuanto menos, frágil.
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