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Redacción Los Reporteros

En el marco de su participación en el Foro de Davos, el presidente Javier Milei lanzó una definición que sacudió el tablero económico y social de la Argentina: admitió que la apertura comercial indiscriminada provocará, de manera inevitable, la pérdida de empleos en sectores locales que no logren competir con los productos importados.

Sin embargo, el mandatario defendió esta dinámica como necesaria para bajar el costo de vida. "Usted va a perder puestos de trabajo acá, pero eso le permite a los individuos gastar menos dinero", explicó, ejemplificando con el precio de las remeras, que podrían pasar de costar 40 dólares a solo 5. Según Milei, ese ahorro se volcará a otros sectores de la economía con "mayor productividad".

 

El impacto en el motor de nuestra región

Para ciudades como Berisso, La Plata y Ensenada, estas declaraciones no son solo teoría económica. Nuestra región depende de un entramado industrial y pyme que hoy se siente amenazado por:

  • La competencia con China y la UE: El ingreso de manufacturas a precios que la industria local no puede igualar debido a los altos costos de energía y logística.
  • La crisis de las Pymes: Referentes del sector advierten que sin un plan de competitividad previo, la apertura podría significar el cierre de hasta el 20% de las fábricas.
  • El fantasma de la desindustrialización: Gremios como la UOM y el Astillero Río Santiago ya manifestaron su preocupación por el futuro de miles de familias que dependen del empleo registrado en la industria.

¿Consumo vs. Trabajo?

El debate que se abre es profundo. Mientras el Gobierno apuesta a que la eficiencia y la baja de precios reactivarán el mercado interno por otra vía, los trabajadores ven con temor una transición que, por ahora, solo muestra la cara del ajuste y la caída del empleo registrado, que ya suma miles de bajas en lo que va de la gestión.