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POLÍTICA / ECONOMÍA – Redacción Los Reporteros

 

Un lunes cargado de tensión para el sector automotriz. La multinacional Ford encendió las alarmas al dejar trascender la posibilidad de cerrar su planta más importante en el país, ubicada en General Pacheco. El conflicto escala en un momento donde las políticas económicas actuales y la carga impositiva han puesto en jaque la competitividad de la producción local.

Desde la empresa aseguran que la sostenibilidad del complejo industrial es cada vez más difícil debido a las trabas en las exportaciones y los elevados costos de producción que impiden competir con otras plantas de la región, como las de Brasil.

Un golpe al corazón de la industria

La planta de Pacheco no es solo una fábrica; es un símbolo histórico de la industrialización argentina que produce la pick-up Ranger para todo el continente. Un cierre de esta magnitud no solo afectaría a los empleados directos, sino que generaría un efecto dominó devastador en cientos de pymes autopartistas de la región capital y el Gran Buenos Aires.

"Estamos ante un escenario muy complejo. Si no hay señales claras para la producción, el destino de la planta está en riesgo", señalaron fuentes cercanas a la cámara empresaria.

Incertidumbre en la Región Capital

En Berisso y La Plata, la noticia fue recibida con preocupación por gremios y trabajadores vinculados indirectamente a la cadena de valor automotriz. Muchas familias de nuestra zona dependen de la logística y la fabricación de componentes que abastecen a la planta de Ford.

Por el momento, el Gobierno nacional no ha emitido un comunicado oficial, aunque se esperan reuniones de urgencia con los directivos de la compañía para evitar lo que sería un golpe histórico al empleo industrial en un año que ya comenzó con fuertes ajustes.

Autor: admin