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ECONOMÍA / SOCIEDAD – Redacción Los Reporteros 

 

El ajuste en las cuentas públicas vuelve a poner en jaque a uno de los sectores más vulnerables: los jubilados. En las últimas horas, se confirmó que diversas clínicas y centros de salud han decidido suspender la atención a afiliados de PAMI ante la imposibilidad de sostener los costos operativos por falta de pago de las prestaciones.

Si bien el conflicto escaló inicialmente en la zona patagónica, la preocupación se extiende rápidamente a todo el país. Los prestadores denuncian que los montos transferidos por el Estado quedaron desfasados frente a la inflación y el aumento del precio de los insumos médicos, lo que hace "inviable" continuar con la atención normal de cirugías, turnos programados y estudios de alta complejidad.

¿Qué pasa en la región?

Los centros de jubilados siguen la noticia con extrema atención. Aunque hasta el momento las clínicas de la región mantienen la atención, el temor a un "efecto dominó" está presente. "Si no se normalizan los pagos a nivel nacional, es cuestión de tiempo para que los prestadores locales se vean obligados a tomar medidas similares", advirtieron fuentes del sector salud de la región capital.

El impacto en el bolsillo y la salud

Para muchos jubilados, la suspensión de servicios significa tener que postergar tratamientos vitales o, en el peor de los casos, tener que abonar de forma particular consultas que deberían estar cubiertas por su obra social, en un contexto donde los haberes mínimos apenas alcanzan para cubrir la canasta básica.

Autor: admin