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TECNOLOGÍA / CRIANZA

 

La imagen de un bebé en un cochecito manejando un celular con destreza ya no es una excepción, sino la regla. Según un relevamiento publicado por Diario Popular, el 72% de los niños menores de dos años interactúa con pantallas (celulares, tablets o televisión) de manera cotidiana.

La cifra marca un crecimiento sostenido en comparación con años anteriores y enciende las alarmas de la comunidad médica. Lo que antes se veía como una herramienta de distracción momentánea, hoy se ha convertido en una parte estructural de la rutina diaria de los más pequeños.

Los riesgos del "chupete electrónico"

Especialistas en neurodesarrollo coinciden en que el cerebro de un bebé necesita estímulos tridimensionales y contacto humano para desarrollarse correctamente. La sobreestimulación de las pantallas puede traer consecuencias a mediano plazo:

  • Retraso en el lenguaje: Menos interacción verbal con adultos significa un aprendizaje más lento de las palabras.
  • Alteraciones del sueño: La luz azul de los dispositivos interfiere con la melatonina, dificultando el descanso.
  • Déficit de atención: La rapidez de los estímulos digitales hace que el mundo real les resulte "aburrido" o lento.

¿Qué dicen las nuevas guías de salud?

La recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) sigue siendo firme: cero pantallas antes de los dos años.

A partir de esa edad, sugieren un máximo de una hora diaria y siempre con supervisión de un adulto. Sin embargo, la realidad de los hogares —marcados por el teletrabajo y la falta de tiempo— hace que estas metas sean difíciles de cumplir para muchas familias.

Autor: admin