Bolsillos al límite: 7 de cada 10 argentinos afirman que el salario les dura menos de dos semanas
Un pormenorizado estudio de consumo encendió las alarmas sobre el impacto de la recesión y la inflación en los ingresos. El informe revela que el 70% de los trabajadores no llega a cubrir la canasta básica de la segunda quincena del mes, obligando a las familias a recortar consumos esenciales, financiarse con tarjeta o recurrir a ahorros.
Por Redacción Los Reporteros
La realidad económica de los hogares argentinos sumó un diagnóstico crítico que refleja la profundidad de la recesión y la pérdida sistemática del poder adquisitivo de los ingresos medios y bajos. De acuerdo con un pormenorizado relevamiento de consumo y opinión pública, el 70% de los trabajadores del país —es decir, 7 de cada 10 encuestados— asegura que sus salarios les alcanzan para cubrir menos de dos semanas de gastos corrientes, dejando en evidencia la existencia de una "brecha de subsistencia" indomable durante la segunda quincena de cada mes.
El informe, que analiza las conductas de compra en los principales centros urbanos del país y del Gran Buenos Aires, desnuda cómo la combinación de tarifas desreguladas, aumentos en servicios regulados y el arrastre de los precios de la canasta alimentaria terminaron por pulverizar el esquema de previsibilidad financiera de las familias de clase trabajadora.
Estrategias de supervivencia: recortes y endeudamiento
El dato del 70% de los salarios licuados antes del día 15 no es un indicador aislado, sino que viene acompañado de un drástico cambio de hábitos en los puntos de venta. El estudio detalla las principales maniobras que deben implementar los consumidores para estirar los recursos hasta el próximo cobro:
- El fin de las primeras marcas: El 65% de los hogares migró de forma masiva hacia segundas y terceras marcas o productos de las cadenas de supermercados, resignando calidad para priorizar el precio.
- Financiación de alimentos: Crece de manera sostenida el uso de la tarjeta de crédito o plataformas de pago en cuotas (como Personal Pay) para abonar la compra diaria de alimentos de primera necesidad en el almacén o el supermercado, una conducta financiera considerada de alto riesgo por los analistas.
- Recorte de esenciales: Gastos que antes eran considerados fijos, como la medicina prepaga, las actividades recreativas de los chicos, las plataformas de streaming o el uso del auto particular, pasaron a ser los primeros ítems en ser dados de baja o reducidos al mínimo.
El impacto en los barrios y el debate de fondo
La problemática se palpa con fuerza en los centros comerciales de la región capital, donde los comerciantes barriales advierten una notable parálisis de las ventas a partir del día 10 de cada mes. "La primera semana se trabaja bien porque la gente cobra, pero después el consumo cae en picada; se nota que el vecino ya no tiene resto y compra estrictamente lo del día: cien gramos de queso, tres pañales, lo justo para cenar", señalaron referentes minoristas consultados por este medio.
El avance de este escenario de bolsillos exhaustos se produce en paralelo a los anuncios del Gobierno sobre la desaceleración de la inflación mayorista y las proyecciones tecnológicas del "Gemelo Digital Social", abriendo una marcada contradicción entre las variables macroeconómicas que festeja el equipo económico oficial y la microeconomía diaria que castiga a los trabajadores en la calle. Con la canasta básica en niveles restrictivos, la velocidad de la recomposición salarial se consolida como el verdadero talón de Aquiles de la estabilidad social de cara al próximo semestre.
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