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Por Redacción Los Reporteros

La postergada y largamente ansiada llegada de un Sumo Pontífice a suelo argentino parece estar más cerca que nunca de convertirse en realidad. En las últimas horas, una serie de movimientos diplomáticos de alto nivel y sugestivos mensajes emitidos desde la cúpula del Poder Ejecutivo nacional desataron una ola de enorme expectativa política y social, posicionando la visita pastoral del papa León XIV al tope de la agenda pública para el último tramo de este año.

El encargado de encender la mecha informativa fue el ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno, quien tras mantener un encuentro de trabajo con el presidente Javier Milei en la Quinta de Olivos, volcó un sugerente posteo en su cuenta de la plataforma X: "Vine a reunirme con el Presidente para darle 'la Buena Noticia' que hará feliz a todo el pueblo argentino. Solo resta definir la fecha, ¡qué linda primavera!". Minutos más tarde, el propio jefe de Estado validó y potenció la versión al replicar el mensaje de su canciller con una frase contundente: "SE VIENE...", acompañado por los tradicionales emojis de leones.

Gira regional en agenda: Argentina, Uruguay y Perú

Aunque las autoridades nacionales prefirieron mantener el misterio respecto a los detalles técnicos, las precisiones llegaron desde el otro lado del Río de la Plata. El intendente del departamento uruguayo de Florida y exembajador en la Argentina, Carlos Enciso, rompió el hermetismo regional al confirmar desde la Santa Sede que el periplo de León XIV por el cono sur ya se encuentra plenamente diagramado en los borradores oficiales de Roma.

"Hicimos el seguimiento y confirmamos que en la agenda de los viajes del Papa de este año están previstos Argentina, Uruguay y Perú", detalló el diplomático oriental en declaraciones radiales. Respecto al calendario estimativo, Enciso precisó que, si bien las fechas exactas permanecen bajo estricto análisis logístico y de seguridad por parte de la Conferencia Episcopal y el Vaticano, la hoja de ruta apunta a ejecutarse durante la primera quincena de noviembre. De acuerdo con el esquema preliminar, la comitiva papal iniciaría sus actividades en la región del Río de la Plata y concluiría los eventos litúrgicos en territorio peruano antes de emprender el regreso a Italia.

El fin de una sequía de casi cuatro décadas

La concreción de este viaje pastoral representará un quiebre histórico para la Iglesia católica local y la sociedad argentina en general. El país no recibe la visita oficial de un Papa desde abril de 1987, cuando Juan Pablo II recorrió el territorio nacional durante seis días en una histórica gira multitudinaria que incluyó diez provincias. Posteriormente, durante el largo pontificado del argentino Francisco, las complejidades políticas y los problemas de salud del fallecido obispo de Roma impidieron sistemáticamente que pudiera concretar su ansiado retorno a la patria.

La construcción del puente hacia esta histórica visita comenzó a gestarse formalmente en noviembre del año pasado, cuando Javier Milei se entrevistó cara a cara con León XIV en el Vaticano, un encuentro que limó asperezas del pasado y sentó las bases para una invitación formal de Estado.

En el plano local, la Iglesia argentina ya se mueve bajo un clima de cauta alegría. Aunque el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, evitó dar definiciones apresuradas, en los pasillos eclesiásticos admiten que el interés de León XIV por pisar la Argentina es absoluto. De hecho, ya trascendieron los primeros borradores de organización que incluyen ofertas masivas, como la puesta a disposición del estadio Monumental de River Plate para albergar una de las misas centrales. Se estima que el anuncio formal y definitivo por parte de la Santa Sede se dará a conocer a mediados de junio, abriendo oficialmente la cuenta regresiva para un acontecimiento histórico.