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Qué pasará con la información nutricional

Por Redacción Los Reporteros

La ambiciosa agenda de desregulación económica que impulsa el gobierno nacional sumó un nuevo y polémico objetivo que promete encender una fuerte batalla parlamentaria y social. Los equipos técnicos de la Jefatura de Gabinete y del Ministerio de Economía se encuentran ultimando los detalles de un proyecto para derogar de forma definitiva la Ley 27.642 de Promoción de la Alimentación Saludable, popularmente conocida como la Ley de Etiquetado Frontal. La iniciativa apunta a remover los ya familiares octógonos negros de advertencia nutricional que recubren los envases de los productos alimenticios y bebidas analcohólicas en las góndolas de todo el país.

El anuncio de esta revisión normativa se produce en una semana de alta intensidad política para la Casa Rosada y coincide con la publicación de otras medidas de fuerte impacto desregulador en el Boletín Oficial, como la reciente quita de subsidios al transporte de larga distancia para pasajes de personas con discapacidad.

Los tres ejes del Gobierno contra los octógonos negros

De acuerdo con los documentos técnicos que circulan en los despachos oficiales, los argumentos del Ejecutivo para avanzar con la eliminación del actual sistema de etiquetado se estructuran sobre tres ejes principales:

  1. Saturación y pérdida de eficacia: Desde el oficialismo sostienen que la multiplicación de sellos negros en casi el 80% de los productos de consumo masivo terminó por "anular" el efecto de la advertencia. Sostienen que el consumidor se acostumbró a ver el octógono en alimentos de primera necesidad y esenciales, perdiendo la noción real de qué es verdaderamente nocivo para la salud.
  2. Armonización regional en el Mercosur: Las terminales comerciales de la Cancillería advierten que el modelo adoptado por la Argentina (basado en el sistema chileno de perfil de la OPS) difiere de los criterios implementados por socios estratégicos como Brasil. Esta asimetría gráfica y de cálculo genera trabas burocráticas y sobrecostos de producción para las empresas que importan y exportan alimentos dentro del bloque regional.
  3. Carga regulatoria y costo de packaging: La obligación de rediseñar envases de manera constante ante variaciones mínimas de las fórmulas —y las restricciones asociadas para incluir personajes infantiles o promociones en los paquetes— es vista por el equipo económico liberal como una intromisión estatal que encarece los costos de logística y empaquetado, impactando indirectamente en el precio final que abonan los ciudadanos en los supermercados.

¿Qué pasará con la información nutricional?

La intención de la Casa Rosada no implica la desaparición total de los controles, sino una migración hacia un sistema menos restrictivo. El borrador contempla reemplazar los octógonos frontales por un esquema de información nutricional simplificada en el reverso del envase o adoptar el modelo de "Lupa" o códigos de colores (sistema de semáforo) que utilizan otros mercados internacionales, permitiendo que las marcas recuperen la libertad de diseño en sus portadas.

A pesar de los fundamentos económicos, la sola difusión del proyecto despertó el rechazo inmediato de colectivos de nutricionistas, organizaciones de defensa del consumidor y bloques de la oposición legislativa. Los defensores de la ley actual recuerdan que el etiquetado frontal es una herramienta fundamental para combatir los índices de obesidad infantil y diabetes, y advierten que dar de baja la norma representa un grave retroceso en materia de derechos a la salud y acceso a la información. El debate ingresa en una fase de máxima fricción, donde el Gobierno pondrá a prueba su capacidad de instalar la lógica de la libertad de comercio por sobre los tutelajes del Estado.

Autor: admin