Investigadora del CONICET advirtió cuáles son las zonas costeras y del conurbano más expuestas
El avance del fenómeno climático El Niño mantiene en estado de atención a la Argentina y, de manera particular, a la provincia de Buenos Aires. En un análisis exclusivo sobre el comportamiento de la atmósfera y sus dinámicas regionales
Por Redacción Los Reporteros
La investigadora del CONICET y doctora en Ciencias de la Atmósfera, Matilde Rusticucci, detalló cuáles son los sectores geográficos bonaerenses con mayor nivel de vulnerabilidad frente al eventual incremento de precipitaciones y crecidas de ríos.
Esta cobertura encabeza la rotativa de sociedad, clima y medio ambiente de este martes 27 de octubre en Los Reporteros, sumándose al seguimiento de los pronósticos meteorológicos, la prevención de inundaciones y las dinámicas climáticas regionales.
Puntos críticos: la vulnerabilidad costera en Quilmes y Tigre
Al evaluar las localidades del Gran Buenos Aires con mayor exposición, Rusticucci identificó a los municipios con extensas franjas costeras sobre el Río de la Plata y el Delta como los focos más sensibles: Quilmes en la zona sur y Tigre en la zona norte.
El factor de riesgo en estos distritos responde a una combinación geográfica e hidrológica crítica:
- El efecto de la sudestada: Cuando los vientos del sudeste empujan el agua del río hacia la costa, se dificulta el drenaje natural de los arroyos e intramuros ribereños, provocando anegamientos e inundaciones repentinas.
- Precipitaciones acumuladas: Si las sudestadas coinciden con los frentes de tormenta y lluvias abundantes propios de El Niño, la capacidad de absorción del suelo se satura rápidamente.
- Diferencia entre el AMBA y el interior provincial: La especialista aclaró que, si bien en la Capital Federal y el conurbano se percibe una humedad constante por nubosidad baja y lloviznas, el verdadero exceso de agua acumulada ya se registra de forma marcada en el centro-oeste de la provincia de Buenos Aires.
Extensión del fenómeno y la memoria de 2015
Rusticucci remarcó que el patrón de El Niño (ENOS) suele consolidarse entre la primavera y el verano austral, alcanzando su fase de máxima intensidad entre diciembre y enero. Aunque luego comenzará un debilitamiento progresivo, se prevé que sus efectos continúen sintiéndose en la región hasta marzo o abril.
Al recordar los antecedentes de El Niño fuerte de 2015 —que dejó lluvias extraordinarias de entre 300 y 400 mm y severos desbordes en las cuencas de los ríos Luján, Arrecifes y Salado—, la científica explicó que, si bien el escenario de riesgo se asemeja por la presencia del mismo fenómeno, la magnitud exacta dependerá de cómo se posicionen los frentes de tormenta durante los meses de verano.
Desde la mesa de redacción de Los Reporteros, continuaremos monitoreando los informes del Servicio Meteorológico Nacional y el trabajo preventivo de los organismos de Defensa Civil en cada municipio.
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